Querido Hijo:
Te pongo estas líneas para que sepas que estoy viva. Te escribo despacio porque se que tu no puedes leer de prisa. Bueno, no vas a reconocer la casa cuando vengas, porque nos hemos mudado... y aun no te pongo dirección porque no me la se. Resulta que la ultima familia gallega que vivia por aqui, se ha llevado los números para no tener que cambiar de domicilio.